Carlos Gamerro
La aventura de los bustos de Eva
Editorial: Norma
Publicación: Primera en 2004. Reedición agosto de 2009
ISBN: 9875451967
El presidente de la empresa Tamerlán e hijos ha sido secuestrado por Montoneros y entre las exigencias puestas para liberarlo está la de colocar un busto de Eva Perón en cada una de las oficinas del edificio -92 bustos en total. El encargado de adquirirlos será el jefe de compras Ernesto Marroné, quien muy pronto advertirá que hacerse de los bustos, lejos de ser un trabajo de rutina, es una misión sólo apta para ejecutivos de heroica talla. Así, Marroné, devoto lector de "Cómo ganas amigos e influir sobre las personas", "Don Quijote, el ejecutivo andante" y otros libros de autoayuda y gestión empresarial, iniciará un periplo entre picaresco y heroico que lo llevará de la empresa a las fábricas sublevadas y eventualmente al corazón mismo de la organización guerrillera. Al calor de los acontecimientos, en una Argentina que se debate entre las amenazas de la dictadura militar y las promesas de la revolución, Marroné llegará a verse como un moderno caballero con una misión trascendental: penetrar el misterio de esa figura mítica llamada Eva Perón. "La aventura de los bustos de Eva" es un libro absolutamente original que, a partir de una prosa satírica, inteligente y ácida, propone una mirada dislocada sobre el pasado argentino reciente.
El autor:
Carlos Gamerro nació en Buenos Aires en 1962. Es autor de las novelas Las islas, El sueño del señor juez, y El secreto y las voces" y del libro de cuentos El libro de los afectos raros.
Publicó también los ensayos Harold Bloom y el canon literario, El nacimiento de la literatura argentina y otros ensayos y Antes que en el cine. Entre la letra y la imagen: el lugar del guión. Como traductor, ha publicado obras de Graham Greene, W. H. Auden, Harold Bloom, William Shakespeare, entre otros. En el 2007, la Universidad de Cambridge lo nombra "Visiting Fellow"
-Esta novela es de 2004, ¿Por qué la reeditas ahora y que cambio en el texto y que crees en los lectores?
-El libro en sí no cambió, simplemente le corregi un par de errores fácticos que lectores y colegas tuvieron la amabilidad de señalarme, uno de ellos en público. Es un libro que en realidad tuvo varias ediciones siempre dentro de esta editorial, acá en la Argentina, en Latinoamerica y en España.
Habría que preguntarle a los lectores que ha cambiado
calculo que como la novela trata entre otras cosas de lo que es este fenómeno siempre extraño e impredecible y en mutación del peronismo, sobre todo centrado en la fugura de Eva Perón, todos esos cambios en nuestras circunstancias presentes van, supongo, acompañando y modificando la lectura del libro.
-¿Cómo fue trabajar con uno de los grandes mitos de la Argentina como es Eva Perón?
-Tendría que empezar diciendo que esto no es algo peculiar a esta novela, me fui dando cuenta que me gustaba y me resultaba muy productivo trabajar con algunos mitos definitorios de nuestra cultura, nuestra historia, nuestra identidad. Mi primera novela que es Las Islas, trabajé sobre todo alrededor de Las Malvinas y la guerra de Malvinas y en un punto aparece centrada la cuestión en la mera forma de las islas, que es lo que en realidad lo único que siempre supimos de las islas, es el ícono, el dibujo. A cualquiera que antes de la guerra le mostraban un paisaje de las islas podía decir esto es Tierra del Fuego, esto es Escocia, sin embargo las islas son inmediatamente reconocibles y eso me llevo a verlas un poco como una especie de signo vacío donde cada uno podía ver lo que quería, de hecho en un momento alguien las compara en la novela con uno de esos test de tinta, porque son simétricas y tienen esa forma y justamente cada uno ve lo que quiere, y eso me llevo despues a pensar que vemos en figuras también como la de Eva Perón que tambien tiene una condensación icónica, el perfil, el rodete, sobre todo, creo que se cristaliza en el tema del busto de Eva Perón, así como Las Malvinas tienen una forma privilegiada en el mapa de las Islas, Eva Perón se condensó en una imagen que es la del busto, si bien la iconografía de Eva es muy variada y hay muchas Evas, en ese sentido es distinta de la figura que estoy trabajando ahora en mi nueva novela, que es la continuación de esta, que es Un yuppie en la columna del Che Guevara, donde el Che si cristalizó en una imagen única, en eso se parece más a las Malvinas que a Eva.
-Te interesa trabajar la historia reciente en términos icónicos, porque a lo largo de tu narrativa siempre está presente la historia.
-Es una de las maneras de abordarla, volviendo a otra palabra que no desarrolle, la idea de mito. Mi trabajo con los mitos, que es un trabajo puramente desde la ficción, no lo llamaría para nada de desmitificación sino quizás de una remitificación. Me gusta trabajar a través de la ficción la sensación de entrar en esa sala imaginaria donde se producen los mitos y ver si mis novelas pueden a traves de esas historias mitos nuevos.
-¿Una remitificación implica una relectura del mito?
-Es un intento de entrar en la matriz productiva del mito, a ver desde donde está generando. En La aventura de los bustos de Eva aparece en un momento un burdel donde todas las pupilas están vestidas como distintas versiones de Eva Perón y eso es un invento mío pero todos los que lo han leído dicen esto cuadra perfectamente, no existió en la realidad pero tendría que haber existido. A veces me pasan cosas que generalmente la realidad, sobre todo la realidad argentina me gana de mano. En una investigación histórico periodística sobre la vida de un militante que estuvo vinculado con la guerrila en los años sesenta y setenta me enteré que tenían un plan para recuperar las Malvinas y traer a Perón de regreso pero a las Malvinas y desde las Malvinas Perón iba a comandar el operativo retorno. Y yo digo eso lo tendría que haber descubierto yo pero lo encontré en un libro.
-La realidad supera toda invención.
-O una cita que tengo de un diario de otro referente pero este de la derecha peronista, Jose Brito Lima que dice "yo defiendo a la Eva porque para mí la Eva es la reencarnación de las Malvinas, y yo amo a Eva como amo a las Malvinas". Y yo digo, ¿cuándo se juntaron? Y sin embargo, desde el lugar desde yo trabajo, no me parece una conexión tan absurda, mis personajes están haciendo ese tipo de conexiones todo el tiempo.
-En este sentido, vos trabajás el absurdo, la parodia, el humor. ¿Lo hacés porque es el terreno donde te sentís más cómodo o por qué?
-Tiene que ver con lo que hablaba antes, para mi el absurdo se basa sobre por dos mecanismos: o por la exacerbación de una lógica llevada hasta sus últimas consecuencias o por el choque de una lógica, de un sistema de pensamiento con otro o con una realidad disímil. Lo que hago es buscar un núcle mítico como Malvinas, Eva Perón, Che Guevara, encontrar esa mecánica, esa lógica que lo rige y tratar de llevarla hasta sus últimas consecuencias y, a su vez, hacerla entrar en contacto con realidades o con otras formas de pensar la realidad disímiles que producen este choque que generan la sensación del absurdo, del extrañamiento y, muchas veces, es un registro que trabajo, la risa.
-¿En esta novela hay cierta desacralización de la militancia heroíca de los setenta que es una lectura habitual de esos años?
-Indudablemente trato de leer en este caso los años setenta desde mi presente y en ese sentido repetir la visión que de los años setenta tuvieron los protagonistas de los setenta me parece algo aburridísimo y poco interesante. La desacralización en todo caso puede suceder como un efecto pero no es un punto de partida, no me propongo eso. De hecho, tanto estas figuras históricas como mis personajes los pongo en las peores situaciones, lo hago pasar las peores pruebas, pero a veces pasan. Personalmente, en lo que puede tener de interesante mi propia visión individual, la figura de Eva me terminó resultando más interesante, más atractiva, más admirable, después que la hice pasar por este proceso de aparente desacralización. Creo que el respeto es una pésima fuente de inspiración.
-Te propongo que hablemos de los personajes. Hay uno que viene de Las Islas, que es el empresario secuestrado y está el protagonista, Marroné, esta suerte de empleado administrativo con ansias de gran empresario. ¿Cómo le contarías a los lectores de ellos?
-Por un lado Marroné, que de hecho aparece en Las Islas pero es un personaje muy secundario sólo que me cayó muy simpático y dije por hay lo volvemos a convocar. De hecho todas mis novelas están conectadas en relación no sólo a temas y a personajes concretos sino también a las historias que se continúan. Se podría pensar La aventura de los bustos de Eva como una precuela de Las Islas, la historia de los personajes en una época anterior. También en Las Islas se cuenta del secuestro de Tamerlán, que lo secuestran los montoneros y exigen como parte del pedido de rescate, además del dinero por supuesto, que deberían colocar bustos de Eva Perón en todas las sedes de la empresa y de hecho en Las Islas, Tamerlán tiene uno de los bustos que lo guardó de recuerdo. Casi todos los elementos de La aventura de los bustos de Eva ya estaban en Las Islas.
De Marroné sobre todo me interesaba este tema de choque de lógicas, Marroné es una especie de anacronismo en realidad, porque es uno de estos ejecutivos que leen todos estos libros de autoayuda para empresarios, como ganar dinero, las reglas del management, esta literatura que de hecho es de las más vendidas. Pero es un precursor, él lee este tipo de literatura en los años setenta y despues aplicada en el ámbito de la empresa tiene cierta lógica, pero a él lo nombran de alguna manera, intermediario con los secuestradores, con la guerrilla y para conseguir los bustos tiene que ir a una fábrica que justo toman los obreros, entonces lidia con los obreros aplicando estas reglas de, básicamente, su libro de cabecera, Como ganar amigos e influir sobre las personas, entre muchos otros, algunos de los cuales aplican el conocimiento literario al quehacer empresarial. Libros como Shakespeare para ejecutivos o Shakespeare para managment, que efectivamente existen, parece que los inventé yo pero existen. Yo inventé el que está leyendo Marroné en ese momento que es Don Quijote el ejecutivo andante.
.¿Para conformar este personaje leíste este tipo de literatura?
-Uff, muchísimo. No sólo los leí, sino que muy a mi pesar y para mi sorpresa, terminé también aplicando esos principios y lo peor de todo -siendo que los valores que los sustentan pueden ser deleznables- pero en términos instrumentales funcionan. Yo sobre todo, en esa época estaba trabajando bastante para cine y para lidiar con la gente de cine que es básicamente gente de negocios, ese tipo de libros de cómo hacer una presentación, cómo darle la razón al otro para conseguir lo que vos querés sirven
.me compenetré mucho con el personaje, tanto que terminé imitándolo.
-Volviendo a lo de la sacralización de la militancia, lo decía porque, por ejemplo, hay una escena de la novela donde Marroné utiliza todas estas herramientas de este tipo de literatura para dar vuelta una asamblea obrera.
-Sí y es muy gracioso, porque después su amigo militante le dice, "donde te entrenaste, en Cuba".
-Hay muchos cruces de los setenta con los noventa.
-De alguna manera me estoy haciendo cargo de esto que se instaló como mito también de que los guerrilleros de los setenta se hicieron ejecutivos en los noventa, hay un caso por supuesto paradigmático que es el de Galimberti. Yo di vuelta la cosa, mi novela cuenta como un ejecutivo se hizo guerrillero o casi se hizo guerrillero, no estoy diciendo, por supuesto, que los valores sean los mismos, pero a nivel instrumental los métodos, las tácticas y las estrategias, se parecen mucho más de lo que los protagonistas, los líderes de ambos mundos o esferas le gustaría admitir. El hecho de porque un líder de montoneros se puede hacer empresario es una pregunta interesante pero no como una pregunta moral, sino como una pregunta más bien instrumental, operativa. Veamos cuales son los mecanismos, los puntos, que pueden llevar de una cosa a la otra.
-En esta línea también ocurre algo similar con la literatura, Marroné en un momento sorprende a una militante leyendo a Proust a escondidas.
-Sí, ese es otro de los temas que trabajé en esta novela y que sigue en la continuación, el tema de la lectura. Como la lectura, lejos de ser un mero reflejo de la realidad, es un instrumento creador de realidades y como nosotros nos modelamos a partir de nuestras lecturas. No es casual que Marroné esté leyendo un libro titulado Don Quijote, el ejecutivo andante, Don Quijote es la gran novela donde se explora el tema de cómo queremos que el mundo sea como los libros y queremos que lo que cuentan los libros se aplique directamente a la realidad, que es lo que creo es uno de los errores de la generación de la militancia: porque Marx o Ho Chi Mi o el Che Guevara dice tal cosa es así y si la realidad no se conforma con eso que dice los libros es la realidad la que está equivocada. De hecho a Marroné que en La aventura de los bustos de Eva lo vemos leyendo estos libros de management, en la segunda parte está leyendo los clásicos del marxismo, está leyendo al Che Guevara y vos ves que los libros son distintos, las ideas son distintas pero la manera en que Marroné los lee es la misma. Aparte Marroné hizo el curso de lectura veloz, entonces hay una parte, en la nueva novela, que descubre la literatura y se lee La guerra y la paz en dos días, es una manera de leer.
-Hay en vos un oído muy atento que se expresa en el registro de los diálogos y su tono coloquial. ¿Cómo lo trabajás?
-En realidad, yo no tengo una toma de postura estética, y mucho menos ideológica, en relación a los registros del habla, siempre estoy buscando la palabra justa, la frase justa, que me parece que dice algo y lo dice para siempre y ya no podés imaginar decirlo de otra manera y muchas veces eso aparece en las formas más coloquiales, más ligada al habla de todos los días. A veces me pasa también cuando estoy traduciendo, estoy traduciendo a Shakespeare y me aparece una frase en un registro muy coloquial y me cuesta, como renuncio a esto y mantengo ese registro más antiguo o mas literario que asociamos con el original.
Por otra parte, no particularmente en La aventura de los bustos de Eva pero sí en la novela anterior, El secreto y las voces, que tiene muchísimos narradores y son todas versiones orales de un hecho de la historia del único desaparecido de la dictadura en un pequeño pueblo del sur de Santa Fe. Ahí hice otro tipo de trabajo, trabajé con grabadores, grabando conversaciones casuales sobre cualquier tema y desgrabandolas y prestandole mucho atención a lo que era la sintaxis, la repetición, las vacilaciones de la palabra oral y después trate de trasladar eso a la escritura. Y eso, creo, que me entrenó. En La aventura de los bustos de Eva no tuve que utilizar esa técnica pero, de alguna manera, creo que ya lo había internalizado. Ese oído es un oído que uno puede tener pero que también uno puede entrenar.
-Un yuppie en la columna del Che es la continuación de esta que a su vez esta de la mano de Las Islas, ¿Cuándo sale? ¿Ya la terminaste?
-En realidad Un yuppie no es una continuación que se me ocurrió a posteriori, sino que en realidad pasó al revés: yo tenía una novela titulada en principio La aventura de los bustos de Eva, dividida en dos partes, una centrada en la figura de Eva Perón, la otra centrada en la figura del Che Guevara, tenía también el otro título y, claro, en un momento me di cuenta que en realidad lo que tenía en las manos eran dos novelas, no una y decidí escribir una, publicarla y, también, me pareció interesante el experimento de ver como la lectura y las expectativas del lector sobre La aventura de los bustos de Eva, podían luego influir en la lectura de la segunda.
Ambas se conectan con Las Islas y, de hecho, con Un yuppie en la columna del Che Guevara, se cierra, por ahora, nunca se sabe, el ciclo. Porque si bien la acción principal del Yuppie transcurre a mediados de los setenta, el personaje recuerda ese pasado desde el inicio de los noventa y el último día de la historia es el 1 de junio de 1992, que es el primer día de Las Islas y podría decir que el final de Un yuppie está en Las Islas, porque vemos a Marroné practicamente en los mismo días, en la misma semana.
Entrevista realizada por Matías Méndez, en Buenos Aires en septiembre de 2009.
Se autoriza su reproducción total o parcial siempre y cuando se cite la fuente.