Beatriz Vignoli
Nadie sabe adónde va la noche
Editorial: Bajo la luna
Publicación: 2007
ISBN: 978-987-8108-45-1
Nadie sabe adónde va la noche- Beatriz Vignoli
Bienvenidos a Atopia. La acción de este relato transcurre en una noche: comienza cuando cae el sol del viernes y termina al amanecer del sábado. Su protagonista es un hombre de mediana edad, divorciado, profesor de literatura inglesa y norteamericana de la Universidad de Atopia, decidido a encontrar, de una vez por todas, una mujer. Al principio cree que puede ser cualquier mujer, pero en el camino comprenderá que sólo desea reencontrarse una: la mujer de su vida. En este periplo noctámbulo, Ricardo Rojas --también conocido por su seudónimo Dick Redds--, ironiza con una crueldad demoledora sobre la decadencia masculina, ciertos estereotipos femeninos y los vicios de una provinciana sociedad farandulera en la que proliferan adolescentes frívolas, ex alumnos caídos en desgracia, taxistas que parecen estrellas de rock, prostitutas, camaradas de la noche y toda una galería de fenómenos.
El nombre de Beatriz Vignoli ya es un secreto a voces en el ámbito de la literatura argentina: sus libros de poemas y la saga de novelas que transcurren en la ciudad que ha creado -varias de las cuales permanecen inéditas-, le han valido algún premio, elogios de la crítica y, por sobre todo, el aprecio de los lectores que, seguramente, encontrarán en este relato más de un cruce con algún viejo conocido atopiano.
Beatriz Vignoli, autora de Nadie sabe adónde va la noche.
Editorial Bajo la luna, noviembre de 2007.
ISBN 978-987-8108-45-1
Nació en Rosario, Santa Fe en 1965.
Publicó los libros de poesía, Almagro (2000), Viernes (2001), Itaca (2004), Antología Poética (2004) y Soliloquios (2007).
Es autora de la novela Reality (2004),
Colaboró en revistas literarias como Diario de Poesía, Hablar de poesía y Fénix.
Colabora en el diario Rosario/12.
Beatriz Vignoli, autora de Nadie sabe adónde va la noche.
CML: ¿Cómo es la relación entre Beatriz Vignoli y el narrador Ricardo Rojas?
BV: Bueno, es una amistad ficcional. Hay una tal o un tal B.V. que firma el prólogo, que podría ser no yo necesariamente, sino una especie de ficción también. B.V. en la ficción es amiga o amigo de Ricardo Rojas y le prologa su libro. Su recurso lo usó Cervantes también en El Quijote. Según Cervantes El Quijote era el manuscrito de un árabe llamado, tenía un nombre muy gracioso el árabe este, Cide Hamete Benengeli. Es un recurso: sucede adentro de la ficción esa relación.
-Pero la B.V. le discute algunas traducciones a Ricardo Rojas. Conviven en tu novela todas tus actividades la académica, la crítica, la traductora
-En realidad esa construcción, ese personaje que firma el prólogo, es una especie de alter ego, no ficcional porque todos los datos que están ahí son reales, pero un alter ego construido a medida de la imagen que yo siento que fui construyendo a partir de mis blogs. Una persona que no tiene nada que ver -me parece- con quien soy en la vida real, sino como me imagino que me imaginan los otros blogers. Una tipa jodida que recrimina cosas, que traiciona a los amigos, que los manda al frente, los escracha. Hace permanentemente ese tipo de cosas con el pobre Rojas que termina además de esa manera despertando más simpatía al lector.
-Respecto a eso, leí en tu blog que decías "mi nueva novelita capitalizó los años de experiencia bloger ", ¿lo explicás?
-Si, porque el tipo de escritura, cómo se fue gestando la escritura de esta novelita, tiene que ver con como produje en el blog, en los años que tuve blogs. El blog yo me lo había planteado como un proceso diario de producción de justamente un dario, una especie de diario íntimo online. Un diario éxtimo - diría Lacan - íntimo y al mismo tiempo completamente público. Y donde abría el espacio de la escritura para dejar ingresar todo lo que tuviera que ver con la cotidianeidad, con los azares de lo cotidiano: ¿qué vi hoy en mi barrio que me llamó la atención?, por ejemplo.
La novela surge de la misma manera. Surge a partir de un azar total que fue que me quedé sin Internet en casa dos meses y tuve que ir a chequear correo al cybercafé del barrio, que es como una suerte de cafetín, a la antigua, con una suerte de discursos que van y vienen de la gente con la pantalla y de la gente que está ante las pantallas entre si. Son todos amigos del barrio, y yo en un momento no pude evitar oír lo que decían y me había parecido super interesante, los diálogos eran novelescos, empecé a tomar nota y dije acá hay material para una novela. No sabía por qué, simplemente porque me sonaba novelesco lo que estaban diciendo pero no tenía en mente ninguna historia, nada. Más o menos por esos días también me llamó mucho la atención gente que vi en la plaza. Me tocó volver a casa una tarde donde el sol pegaba de una manera muy particular, iluminaba a la gente de una forma muy extraña. Eso también, yo decía, acá hay una imagen, no se por qué, pero que podría ser novelesca. Más que poética, no se por qué se me dio una historia acá. Entonces escribí esas dos cosas en casa a manera de diario y a diario después le fui sumando capítulos hasta que en algún momento todo eso empezó a ser algo que le pasaba a un personaje. Ese diario realmente íntimo, no lo iba publicando, no lo iba posteando, empezó a convertirse en el diario de un personaje. Y a partir de ahí empecé a descubrir a Ricardo Rojas y después a seguirlo.
-¿Quién es Ricardo Rojas? Hay muchos guiños tuyos porque Ricardo Rojas fue el primer historiador de la literatura argentina y en la novela es profesor de literatura norteamericana e inglesa.
-Si es un chiste eso, es una especie de chiste interno, que no se si significa algo. Ricardo Rojas, el personaje, mi Ricardo Rojas, el protagonista de mi libro, es un hombre que siente angustia y deseos por partes iguales y al mismo tiempo son sentimientos que están muy profundamente guardados en su interior y a los que en una primera instancia siente que no accede. Es un hombre que por un lado está perdiéndolo todo porque se acaba de divorciar, se le está yendo el hijo, acaba de darse cuenta que su padre se ha vuelto senil, se está quedando solo. Además tiene 48 años, se está acercando a los 50. Siente que no tiene nada que ver con esta época, que le pertenece más a los jóvenes que a él. Y al mismo tiempo hay en él un ideal de caballero, digamos, un ideal masculino muy elevado que le permite mantenerse entero ante esa soledad pero al mismo tiempo desconectado de esos sentimientos profundos que en un momento dado empiezan a aflorar, lo invaden y lo arrastran en una búsqueda que no sabe donde va a terminar. Y yo tampoco.
-Inclusive es un personaje con contradicciones, vos marcás muchas ambivalencias. Resulta atractivo cómo vas de la cultura popular a la "alta" cultura: hablás del caño de Tinelli por ejemplo. ¿Tu novela es un retrato de época?
-Claro porque tiene que ver con el método con el que trabajé. Fui dejando entrar en primera instancia todo lo que encontraba en mi cotidianeidad, no solamente en mi barrio: lo que salía por televisión, lo que salía en los diarios. Justo en la época en que estaba escribiendo el libro se puso de moda el caño de Tinelli, entonces decidí que le venía bien el libro porque es una historia que tiene que ver con el sexo, con la búsqueda de la mujer deseable. Por otro lado también aparecen otras épocas a partir de la memoria del personaje, aparece la dictadura militar cuando él recuerda su adolescencia. De alguna manera intenté retratar varias épocas, el presente pero algunas cosas del pasado también.
-Los diálogos tienen un rol central en el texto también, esos diálogos los tomás de tu mirada, de esa atmósera que escribís
-Me encanta escribir diálogos. En una época era muy lectora de teatro y siempre admiré a los dramaturgos por esa capacidad que tienen de contar toda una historia a través de un diálogo. Y muchos años uno de mis escritores favoritos, a parte de los dramaturgos, fue Hemingway: esa capacidad de dejar hablar a los personajes, dejar que los personajes mismos cuenten su historia, no necesariamente la cuenten, sino que entren en situación. Un diálogo para mi surge de una situación.
Poner a dos personajes en un boliche a ver qué pasa, se encuentran, qué se dicen, están en situación. Y la respuesta de lo que ellos van dando de esa situación es lo que va constituyendo el diálogo. Cada personaje mío dialoga al mismo tiempo con el otro personaje pero al mismo tiempo tienen muy presente al lector también, como una especie de conciencia que lo está observando
-Y esos mismos diálogos ayudan a que la propia historia se vaya construyendo
-Sí, cumplen una función dentro de la historia pero además me divierten mucho, me resultaron graciosos, divertidos.
-Si, el humor y el erotismo tienen una presencia importante en la novela.
-Si, yo estaba como Ricardo Rojas cuando empecé a escribir, necesitaba desesperadamente sentirme bien, pasarla bien. Estaba encerrada en mi casa, sin Internet, un invierno espantosamente frío, en el medio de Rosario, con 43 años, 42 años en esa momento y dije <>. Y un poco escribir este libro tuvo que ver con eso, con un deseo de disfrutar de la vida a pesar de la vida misma, o sea, no era lo que la vida me ofrecía en ese momento todo lo que cuento ahí pero de alguna manera lo construí para el libro.
-Uno de los personajes más interesantes es el de la florista que recita a Shakespeare
-Es un autorretrato. Yo siempre les digo a los chicos, Miguel y Valentina, los editores, si alguna vez hacemos una película con esto yo quiero el papel de la florista. Todo esto lo fui pensando como una película: me venían muchas imágenes.
-Casi como Hitchcock.
-Si! quiero hacer algo así , son caprichos del ego pero me divierto también con eso.
-Contanos un poco la relación que tiene la florista con Ricardo Rojas.
-Y, la florista, también es una relación literaria en alguna medida, porque la florista encarna para Ricardo Rojas, que es un profesor de literatura y que intenta tener todo el tiempo una mirada distanciada y literaria sobre la vida hasta que la vida misma lo supera y le destruye esa distancia, entonces la florista aparece como un resabio de otro tipo de realismo. O sea, si vos pensás el libro como trabajo literario y qué estoy diciendo yo a través del personaje, de alguna manera hay una toma de posición estilística que es el realismo. Ese personaje representa un realismo patético, un realismo naturalista, un realismo dostoievskiano, un realismo trágico y el personaje de la florista encarna todo eso y al mismo tiempo el tipo de realismo que yo trato de hacer en este libro es otro, un realismo urbano, cómico, quizá grotesco pero nuca totalmente dramático, es otro tono de realismo, otra levedad de realismo. Y esa florista irrumpe como un policía en un western, como un cowboy en el medio de un policial, como un fragmento de otro realismo, que ya no pertenece a este realismo que estoy tratando de hacer. Y esa incongruencia también le sirve al aspecto tragicómico del libro, que no es totalmente cómico, a parte.
-Además entra y sale dos veces.
-Si, entra y sale, eso, ciertos personajes de las tragedias de Shakespeare funcionan de esa manera, los personajes cómicos suelen tener dos entradas, es lo que se llama comic relief. Al mismo tiempo la florista no es totalmente cómica, es tragicómica. Es muy duro ese personaje.
-Pero también es muy duro el personaje de él, expresa la soledad de la sociedad moderna, con muchas contradicciones y mucha tristeza aparece ese personaje.
-Si porque es un hombre que está atravesado por una pérdida que no pudo elaborar nunca porque en realidad lo que hizo Rojas fue perder lo que nunca tuvo. Es la peor de las pérdidas. El cree haber perdido a Miriam, cuando en realidad nunca la tuvo. Y en cuanto al personaje de la florista de alguna manera también, muestra o representa a los perdedores del sistema. En este presente del que hablabas, si la novela tiene que ver mucho con el presente, y en ese presente hay ganadores y perdedores, la florista obviamente está del lado de los que perdieron todo.
-Hay como una simpatía del narrador por los perdedores cuando dice "allí hay un alma". Esa es una bella imagen: por un lado los que se divertían en la noche, en un mundo donde todo se puede comprar con una tarjeta de crédito, el narrador dice "allí hay un alma."
-Claro, porque él huye de la florista pero al mismo tiempo se siente identificado con ella, porque son dos seres que conocen la pérdida.
Entrevista realizada por Matías Méndez en Buenos Aires, marzo de 2008
Se autoriza la reproducción total o parcial del material de Cuentomilibro.com siempre y cuando se cite la fuente.
carolina dice:
05/11/2008 - 03:04 PM
|
kisiera el argumento del cuento que escribistes-la ventana clausurada
por favor tengo q hacer un trabajo sobre este cuento : )
|
raquel dice:
31/01/2010 - 04:49 PM
|
Hola Beatriz:
Leí tu nota sobre la Plaza José Hernández en el Rosario 12 y me acuerdo haber leído alguna otra vez otra cosa tuya respecto a la zona sur.
Viví 30 años en ese barrio, mis hijos fueron a la escuela 66, treparon los árboles de la plaza, le robaron kinotos a los vecinos, vinieron llenos de arena, raspones, chichones. Hicimos amigos, reímos, lloramos, en fin, vivimos una época plena, por eso me encanta leer las cosas que escribís. No sé si te conozco, supongo que vivís del otro lado de la plaza, yo vivía sobre Azara, en la esquina con Laprida, en la planta baja del primer edificio, donde ahora vive mi mamá. Nosotros nos mudamos un poquito más al sur, por Laprida, porque para mí la zona sur el incomparable.
Te mando un beso y gracias por lo que escribís.
Raquel
|
ALFREDO dice:
05/07/2010 - 09:54 PM
|
HOLA BEATRIZ NECESITO COMUNICARME URGENTE CONTIGO. ALFREDO DE ARTE PRIVADO
|