Oliverio Coelho
Ida
Editorial: Norma
Publicación: 2008
ISBN: 978-987-545-471-2
Ida - Oliverio Coelho
Una carta de despedida pone fin a la relación de Eneas Morosi con su novia. Luego de leerla una y otra vez, Eneas la hierve en una cacerola y se la come.
Ahora está definitivamente solo y desamparado. No tiene trabajo ni inquietudes, pero sabe que debe enfrentar lo que viene. En todo solitario hay un vagabundo, reflexiona, y decide asumir esa condición. Así, emprende un recorrido que lo lleva desde el Bajo Flores a Barracas, desde el Centro a La Paternal. La revelación de la ciudad se combina con el pulso de una memoria que asocia cada detalle urbano a la mujer perdida. Lo que se insinúa como una expiación amorosa se transforma en un viaje imperdible y mitológico por la actual Buenos Aires.
Aventuras con taxistas desaforados, muchachas punk, swingers, mozos, niños ladrones, obreros, ejecutivos, bebedores, locos, porteros, y al fin, en uno de los tantos bares: otra mujer, una pelirroja que se gana la vida haciendo encuestas sobre dentífricos.
Oliverio Coelho inaugura con esta obra una nueva etapa en su deslumbrante narrativa: Ida es una novela realista, pero de un realismo anómalo, desviado. Una prosa absolutamente original.
Oliverio Coelho autor de Ida, Bs.As., Norma, enero de 2008.
ISBN 978-987-545-471-2
Nació en Buenos Aires, en 1977.
Recibió la Beca del Fondo Nacional de las Artes especializada en literatura, con la cual escribió Ida
Publicó la nouvelle La victima y los sueños (2002), y las novelas Tierra de vigilia (2000), Los invertebrables (2003), Borneo (2004) y Promesas naturales (2006).
Publicó sus cuentos en distintas antologías y revistas especializadas.
Escribe sobre literatura en la revista Los Inrockuptibles.
Administra el blog conejillodeindias.blogspot.com
Entrevista a Oliverio Coelho
Eneas Morosi, como el héroe troyano, emprende un viaje a partir de una destrucción. Pero el Eneas de Virgilio, parte con un objetivo: ir en busca de la tierra donde fundar la nueva patria ¿Cuál es la búsqueda de Eneas Morosi?
Eneas Morosi, a diferencia del Eneas de Virgilio, desea refundar su propia vida en otra mujer. Su proyecto urbano es una forma de expiación y de algún modo reencarnación. A través de otra mujer reencarna como el mismo hombre. En el fondo esa transformación es una transformación en sí mismo.
Está el deseo de construcción y de nacimiento de un nuevo hombre, por eso lo del rito iniciático de tragarse la carta
Sí, creo que hay un rito iniciático. Y creo que todo hombre abandonado sigue ese rito. Y es propio de un hombre abandonado el vagar, ¿no? Entregarse al presente.
¿Qué papel juega la memoria en la trama narrativa?
Supuestamente, la memoria lo traiciona al protagonista. Intenta de algún modo acercarse a su propio futuro. Esa vendría a ser su predestinación, pero de algún modo la memoria aparece por las grietas de la ciudad. La ciudad esconde una cartografía amorosa. A partir de esa idea nació la novela. Una ciudad femenina, una ciudad con cuerpo de mujer.
Es todo un viaje metafísico de Noriko a Paula, que son mujeres opuestas
Aparecen mujeres opuestas, que en el fondo son mujeres que, como conjunto se intersecan, incluso, se incluyen como se ve en la escena al final.
¿Qué encuentra en Paula que lo atrae, como para decidir quedarse ahí?
En Paula, la mujer que lo conquista al final, encuentra temporalidad, y en esa temporalidad se encuentra a si mismo. Siempre ocurre que después de que termina el amor, uno se da cuenta que no conoció a esa mujer y cuando empieza el amor, está la fantasía de que va a ser posible conocerla. Incluso, que va a ser posible conocer en esa mujer a mujeres pasadas y creo que esa es la fundación de Eneas: en una mujer fundar todo su pasado y esa es otra patria. En ese sentido es casi idéntica a la Eneida de Virgilio.
¿Ida es una novela de la incomunicación?
Es una novela de la incomunicación, y hay como una especie de asincronía entre la búsqueda fallida del personaje y el resultado. Se transforma en búsqueda fallida cuando los teléfonos públicos desde la ciudad le hacen guiños. En realidad son lo vivo de la ciudad y por eso responde a los teléfonos públicos, detrás de ellos está la voz anhelada. Pero esa voz ya no está, es una voz que parece llegar del pasado.
Si por un lado, en esa incomunicación él es "el mudo", como lo llama Lucía, al mismo tiempo es muy prolífico, y muy poético, en su escritura, en ese anotador donde va registrando sus experiencias, sus observaciones. ¿Hay dos lenguajes?
Si es cierto que hay dos lenguajes. Y por ahí fue una elección forzada obligar a escribir a mi personaje. Justamente porque lo concebí como una especie de mudo o autista más bien, me dije, quizá el mejor modo de retratarlo es darle cuerpo a una escritura, es decir, generarle una escritura a mi personaje. En realidad lo engañé.
¿Por qué?
O engañé al lector, porque no es complementario con el personaje, es más bien un truco metaliterario.
Ahí se vislumbra una teoría de la representación: "la tarea de servir la realidad en un armazón de palabras era un efecto de la memoria y no una óptica reflexiva de la percepción" ¿Cómo se construye el realismo de la novela?¿Se trata de observar y escribir o de recordar y escribir?
Si, creo que el realismo de la novela parte del recuerdo pero más bien se asienta en lo que el recuerdo produce en la intimidad del personaje. Y el recuerdo en Eneas produce anotaciones. No es un modo de deshacerse de los recuerdos sino de tenerlos al alcance de la mano.
¿Entonces, la escritura junto con la travesía forman parte de esa construcción identitaria y expiatoria?
Si, la escritura contribuye a la expiación, contribuye a que el personaje tenga una silueta. La silueta del personaje es lo que percibe en su pasado y lo que percibe en la realidad inmediata. Creo que la presencia de esas anotaciones pone de relieve que existe una tención entre él como individuo, entre su intimidad, y la sociedad. Entonces, en el fondo su salida es una decisión. Pretende resolver algo con una mujer pero también disolver esa tensión, de algún modo. Ahí, en la fantasía de disolver esa tensión, está la posibilidad de convertirse en otro.
Hay una búsqueda de identidad, de convertirse en otro, pero al mismo tiempo el deseo de perderse en el anonimato
En realidad la búsqueda de identidad en relación a las exigencias de la sociedad, esa pérdida en el anonimato que señalás, es más bien el anhelo de perder identidad. El personaje tiene una identidad muy clara que lo incomoda. Encontrar más bien una identidad tolerable residiría en renunciar a lo que es, a sus atributos.
¿Cuál es esa incomodidad?
A él lo incomoda porque no se adecua a la sociedad de consumo. Es casi un resto vivo el protagonista.
Sí -otra diferencia con el Eneas virgiliano, que cargaba con su padre y con su hijo (la tradición y el futuro)- este Eneas urbano es un hombre sin resto y sin historia. En ese movimiento hacia el afuera se construye su propia historia, ¿sólo en el afuera esto es posible?
Si, en realidad se trata de construir una historia para los otros. El personaje tiene su historia, la desconoce porque está muy ensimismado. Quizá su identidad es demasiado fuerte como para que pueda percibirla y necesita una renuncia, o sea, menguar su propia singularidad.
¿Hay también una búsqueda de la identidad sexual?
Claramente el personaje podría haberse transformado en un travesti o haber descubierto que es homosexual seguramente.
Pero él se mantiene en esa ambigüedad.
Sí claro, se mantiene en esa ambigüedad. Es cierto que un héroe moderno debe ser ambiguo en sus elecciones. Un héroe moderno está construyendo todo el tiempo sus elecciones, no tiene estabilidad, está en la cuerda floja, sin llegar a ser un antihéroe.
Si, no es el héroe épico en armonía con el entorno
Él oscila todo el tiempo entre el altruismo y todo lo contrario.
Claro, en realidad es un tipo de héroe que nació con la ciudad industrial. Es un héroe que se deja dominar por impulsos bondadosos y oscuros a la vez. Es un humano más.
Es raro, porque él es un héroe de la sociedad industrial pero al mismo tiempo se sustrae al capitalismo, vive afuera de la trama productiva: no trabaja pero nunca le falta dinero.
Sí, en ese sentido es bastante épico, porque vive en armonía, una armonía en el sentido que no trabaja, vive fuera del sistema de producción, hasta que lo abandona una mujer, y ahí sí pierde la épica y toma conciencia que esa armonía artificial que existe entre el yo y la intimidad es incompresible para el afuera, entonces atraviesa un umbral y se expone a la sociedad. En más de un sentido, buena parte de la literatura de posguerra aborda esa temática, es una temática más.
Si, sin embargo es muy porteña
Si la idea, era tomar esa temática y hacerla propia, ambientarla en una ciudad como Buenos Aires, que es una ciudad que conozco y con el tiempo empecé a amar y en la que yo también me perdí varias veces.
Entrevista realizada por Matilde Méndez en Buenos Aires, febrero de 2008
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